¿Cómo saber que vas al cielo?

heavenDe todas las cosas que podrías hallar en Internet, acabas de encontrar el tema más importante, el que te muestra dónde pasarás la eternidad. La información de esta página puede cambiar tu vida para siempre.

Así que vamos a empezar por dejar una cosa en claro. Aquí está sin ningún rodeo. ¿Estás listo? ¡Dios está enamorado de ti! Él está absolutamente loco enamorado de ti! Hay algo en ti que le apasiona, que le encanta, que le hace palpitar Su corazón, y le hace no dejar de pensar en ti. De todas las personas en el mundo, no hay nadie igual a ti. Dios te hizo único y Él tiene un plan y un propósito para tu vida que nadie más puede cumplir. No estoy inventando esto. Dios yá nos ha revelado estas cosas en la Biblia.

¿Sabes que Dios te ama? Incluso cuando has fallado, incluso en tus peores momentos, Él todavía te ama. Si de alguna manera tuviste la idea de que has sido descalificado del amor de Dios, estás equivocado. Nada de lo que has hecho puede impedir que Dios te ame. La Biblia dice que Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él tenga vida eterna (Juan 3:16).

En este mundo loco el amor está escaso, pero con Dios no hay escasez. Él no sólo te ama, sino que te creó para este propósito, para que lo ames y ser amado por él. Este mundo está lleno de miedo, estrés, dolor y angustia, pero tú no fuiste creado para nada de eso. ¡Tú fuiste creado para el amor!

¿PUEDES PASAR ESTA PRUEBA?

El propósito de este artículo es ayudarte a saber si vas o no al cielo. Así que para ayudarte a saberlo, por favor contesta la siguiente pregunta de la prueba. Esta es la prueba definitiva porque tu respuesta determinará si estás o no listo para morir. Sólo hay una pregunta en esta prueba, la cual no tiene crédito parcial, por lo tanto puedes obtener una calificación de 100 o un cero. ¿Listo? Aquí está:

Si murieras en los próximos 5 segundos, ¿estás 100% seguro de que irías al cielo?

Si diste alguna de las siguientes respuestas, aún no estás listo para morir:

  • No, no estoy seguro
  • No, sé que no voy al cielo
  • Yo espero poder ir al cielo
  • Sí, creo que voy al cielo, pero no estoy 100% seguro
  • Sí, estoy bastante seguro pero no 100% seguro
  • Sí, estoy 99% seguro, pero no 100% seguro

Sólo hay una respuesta correcta: Sí, estoy 100% seguro de que voy al cielo.

Si reprobaste la prueba, no te preocupes porque no es demasiado tarde para ti. Mientras tengas respiración en tu cuerpo no es demasiado tarde. Este artículo explicará cómo puedes llegar a estar 100% seguro de que vayas al cielo.

La razón por la cual esta es la pregunta definitiva de la prueba es porque es imposible para cualquier persona saber la respuesta correcta a menos que ya tienen el cielo en ellos. Nadie puede estar 100% seguro de adónde ir cuando mueren si están buscando la repuesta con su cerebro porque el cerebro sólo tiene acceso al reino natural, el cual es el reino de nuestros cinco sentidos, lo que podemos ver, escuchar, tocar, oler y saborear. El cielo no es de ese reino. El cielo es del reino del espíritu porque Dios es un espíritu.

Así que no podemos entrar en el reino de los cielos con nuestra mente. Sólo podemos entrar en el reino de los cielos con nuestro corazón porque la fe vive en nuestro corazón. Sólo por fe podemos entrar en el cielo. Sólo por la fe podemos conocer las cosas celestiales. Sin fe, incluso las mentes más brillantes de la tierra no pueden entrar en el cielo. La mente sólo puede esperar por el cielo, pero el corazón puede saber con certeza al 100%.

Así que últimamente, esta prueba ayuda a determinar si tenemos fe en nuestro corazón o simplemente tenemos esperanza en nuestra mente. La diferencia entre estos dos es la diferencia entre la vida eterna en el cielo y la muerte eterna en el infierno.

Porque por gracia son salvos POR MEDIO DE LA FE; y esto no es de ustedes, pues es don de Dios. (Efesios 2: 8)

Sin la fe, la mejor respuesta que cualquier persona puede dar a esta pregunta es estar 99% seguro. Pero la persona que está 99% segura no está en mejor posición que la persona que dijo que saben que no van al cielo porque ninguno de los dos tiene fe. Al menos que crean por fe, ambos irán al infierno cuando mueran.

Si anotaste un 100 en la prueba entonces agradece a Dios porque tienes fe en tu corazón. Guarda tu corazón para proteger tu fe porque tu vida eterna depende de ella. El que persevera hasta el fin será salvo (Mateo 24:13). Incluso si anotaste una A en esta prueba, te recomiendo que sigas leyendo para volver a confirmar y fortalecer tu fe.

Por otro lado, si anotaste un cero, entonces te insisto que sigas leyendo porque tengo buenas noticias para ti. Primero, tú no has muerto aun, así que todavía hay tiempo para que adquieras la fe y llegues al cielo. Este artículo explica cómo hacerlo. En segundo lugar, no importa quién eres o lo que has hecho en tu vida, tú no tienes que ir al infierno cuando mueras porque Dios ha hecho una vía de escape disponible para cualquier persona que esté dispuesto a creerlo y recibirlo. Voy a explicar esto en mayor detalle, pero primero quiero compartir una advertencia de Jesús.

PALABRAS DE ADVERTENCIA DE JESÚS

Un estudio realizado en 2003 por el Grupo Barna mostró que el 64% de los estadounidenses creen que irán al cielo cuando mueran, mientras que sólo el 0,5% cree que irán al infierno.

Sólo porque el 64% dijo que esperan ir al cielo, eso no significa que estuvieran 100% seguros por fe que iban al cielo. La pregunta de la encuesta no exigía que estuvieran 100% seguros. Así que es posible que muchos de ellos que dijeron que iban al cielo sólo lo esperaban y carecían de la fe para llegar allí.

Sería maravilloso si los números reales reflejaran los números de la encuesta. Eso significaría que la gran mayoría de la gente iría al cielo mientras que sólo un porcentaje muy pequeño iría al infierno. Desafortunadamente según Jesús, los números reales serán sesgados en la dirección opuesta. Él dijo:

“Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que la hallan.”(Mateo 7: 13-14).

Por lo tanto, Jesús, que es la autoridad máxima sobre el tema, dijo que el camino al cielo es estrecho, lo que significa que es restringido y limitado. Las únicas personas que lleguen al cielo serán las que han pasado por la pequeña puerta.  El dijo que habrán pocos que encuentren la vida, lo que significa que pocos encontrarán la salvación y pocos llegarán al cielo. Eso suena horrible, pero es mejor saber estas cosas ahora que averiguar después de que es demasiado tarde porque ahora todavía hay tiempo para hacer algo al respecto.

De otro modo, Jesús dijo que el camino que conduce al infierno es amplio y ancho y hay mucha gente que va por ese camino. El número de personas que entrarán por las puertas del infierno será mucho mayor que el número de personas que entrarán en el cielo.

Sólo unos cuantos versículos después, Jesús advirtió que muchas personas que lo llaman su Señor no llegarán al cielo. Se estaba refiriendo a personas que dicen ser Cristianos, personas que creen que van al cielo, pero en su lugar irán al infierno.

Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos. El árbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos. Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conocerán.

“No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?’. Entonces yo les declararé: ‘NUNCA LES HE CONOCIDO. ¡APARTENSE DE MI, OBRADORES DE MALDAD!’.(Mateo 7: 17-23)

De acuerdo con Jesús, multitudes de personas que creen que son Cristianos y creen que van al cielo se van a horrorizar cuando sus espíritus abandonen su cuerpo porque inmediatamente bajarán a la oscuridad total donde serán arrastrados a través de las puertas del infierno por espíritus demoníacos que han sido asignados a atormentarlos. Hay muchas escrituras que nos advierten sobre el infierno. La palabra hebrea para el infierno es “seol”, que traducido al Español significa el infierno, el sepulcro, la fosa, el inframundo, el lugar de no retorno (Proverbios 1:12). Las almas que entran allí nunca saldrán. Para ellos será demasiado tarde.

El punto importante que Jesús hizo en este pasaje de Mateo 7 es que no podemos entrar al cielo simplemente hablando la charla. También debemos caminar el paseo. No es suficiente decir que somos Cristianos. No es suficiente asistir a la iglesia cada vez que las puertas de la iglesia están abiertas. Ni siquiera es suficiente asistir al seminario y pasar toda nuestra vida como pastor. Según Jesús, lo único que nos capacita para entrar en el cielo es hacer la voluntad del Padre que está en el cielo.

Entonces, ¿cómo sabemos si estamos haciendo la voluntad de Dios? Su voluntad se nos da a conocer en su palabra, la Biblia. En las Escrituras, Dios nos ha dado Sus mandamientos, las cosas específicas que Él quiere que hagamos y las cosas que Él quiere que nosotros no hagamos. Las únicas personas que son verdaderamente suyas son las que obedecen sus mandamientos. No hay ningún beneficio para nosotros si sólo escuchamos la palabra de Dios pero no obedecemos. Sólo aquellos que le obedecen entrarán en el cielo. Jesús dijo que los conocerías por sus frutos.

Una vez conocí a un hombre que había estado cerca de Dios en un momento de su vida, pero cuando lo conocí había recaído y vivía una vida pecaminosa. En mi conversación con él me dijo que creía que iba a ir al cielo cuando muriese porque, como él dijo, “Dios conoce mi corazón”.

Esto es precisamente lo que Jesús nos advirtió.

El hombre estaba en lo correcto diciendo “Dios conoce mi corazón”, pero la forma en que Dios conoce nuestro corazón es por nuestras acciones. Si realmente lo amamos, le obedeceremos. Si no le obedecemos, es porque no lo amamos verdaderamente. Nuestras acciones son la evidencia que muestra a Dios lo que verdaderamente está en nuestro corazón. De modo que el hombre estaba equivocado al pensar que iba a entrar en el cielo viviendo un estilo de vida pecaminosa sin arrepentirse. Sus acciones demostraron que su corazón estaba lejos de Dios.

Efesios 2: 8 dice que es por gracia que somos salvos por medio de la fe, por lo que es importante que entendamos cómo funciona la fe. La fe no trabaja completamente para nosotros o no nos ayuda a menos que tengamos hechos para demostrar nuestra fe. Nuestras obras son la evidencia de la fe en nuestro corazón. Sin los hechos no hay evidencia de fe ni beneficios. Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta (Santiago 2:26).

Imagina que estás acusado de un crimen horrible que no hiciste. Eres llevado a juicio. Tu única esperanza para ser  absuelto es si tu abogado presenta pruebas en tu nombre que demuestren al juez que no eres culpable. Dios el Padre es el juez y Jesús es tu abogado. Ambos quieren que todos los cargos contra ti caigan pero necesitan ver pruebas en tu nombre. Tus hechos proporcionan la evidencia.

SOLO HAY UNA MANERA DE SABER CON CERTEZA

Hay muchas religiones en el mundo de hoy, pero sorprendentemente hay sólo un grupo de personas que tiene un 100% de certeza que van al cielo. Los musulmanes sólo lo esperan, pero nunca lo saben con certeza. Incluso creen que es blasfemo que alguien diga que lo sabe con seguridad porque su profeta Muhammad dijo que no estaba seguro. Así que cualquiera que diga que está seguro está diciendo que es más grande que Muhammad. El único grupo de personas en el mundo que tienen 100% de seguridad del cielo son aquellos que han nacido de nuevo por el espíritu de Dios a través de la fe en Jesucristo.

La razón por la cual ninguna otra religión puede ofrecer esta seguridad es porque todos ellos se esfuerzan por hacerse aceptables a Dios por sus buenas obras. Así que siempre se esfuerzan por llegar allí, pero nunca saben si han hecho lo suficiente para calificar. Por el contrario, los Cristianos que han renacido en Cristo han aceptado la justicia de Dios como un regalo gratuito que se les ha proporcionado en un intercambio al que Jesús ha ofrecido a todo el mundo. ¡Qué tremendo trato! Él toma nuestros pecados, nuestro quebrantamiento y nuestros fracasos y en cambio Él nos da Su justicia y vida eterna. Así que los Cristianos re-nacidos reciben la vida eterna por fe aquí y ahora mismo, no después de la muerte. Ya se han convertido en ciudadanos del cielo. Este mundo ya no es su hogar. El espíritu de Dios viene inmediatamente y vive en ellos, en su corazón. Mientras tanto, el resto del mundo sólo puede preguntarse y esperar lo mejor.

Al mundo le gusta pensar que hay muchas caminos a Dios y Jesucristo es sólo una alternativa. Jesús nos enseñó que Él es el único camino a conocer a Dios. Él dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; Nadie viene al Padre sino por Mí. “(Juan 14: 6)

MO SER SALVO

Así que ahora hemos establecido tres puntos muy importantes:

  1. Para entrar en el cielo debemos tener fe en nuestro corazón.
  2. Para que nuestra fe funcione en nosotros debemos tener hechos para demostrar que nuestra fe es real.
  3. La única manera de conocer a Dios y recibir la vida eterna es a través de Jesucristo.

Si quieres saber con certeza que irás al cielo cuando mueras, puedes recibir fe en tu corazón ahora mismo. La Biblia provee todas las instrucciones que necesitarás. Aquí están algunas de las escrituras más claras que explican lo que debes hacer para ser salvo.

Jesús respondió: “—Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu.” (Juan 3: 5-8)

Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. No hay condenación para todo el que cree en él, pero todo el que no cree en él ya ha sido condenado por no haber creído en el único Hijo de Dios (Juan 3: 16-18)

Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, Dios nos declara justos gratuita y bondadosamente por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a sus ojos cuando ellos creen en Jesús.(Romanos 3: 23-26)

Pero el modo de la fe para hacernos justos ante Dios dice: «NO DIGAS EN TU CORAZÓN: “¿QUIÉN SUBIRÁ AL CIELO?” (para hacer bajar a Cristo a la tierra). Ni tampoco digas: “¿QUIÉN DESCENDERÁ AL LUGAR DE LOS MUERTOS?” (para volver a Cristo de nuevo a la vida)».En realidad, dice:

“El mensaje está muy al ALCANCE DE LA MANO, está en tus labios y en tu corazón” y ese mensaje es el mismo mensaje que nosotros predicamos acerca de la fe: Si declaras abiertamente que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo. Pues es por creer en tu corazón que eres declarado justo a los ojos de Dios y es por declarar abiertamente tu fe que eres salvo.(Romanos 10: 6-10)

Para ser salvo, nacido de nuevo, para entrar en el cielo, debemos no sólo creer en Dios, sino que debemos conocer personalmente a Dios. Hay una gran diferencia entre saber acerca de Dios y conocer personalmente a Dios. Por ejemplo, millones de personas saben quién es el Presidente de los Estados Unidos, pero la mayoría de ellos nunca lo han conocido personalmente. Para conocer a alguien personalmente debemos tener un encuentro con esa persona en algún momento. Debe llegar un momento en el que nos encontremos personalmente por primera vez. Esta es la manera en que nos encontramos con Dios, al igual que nos encontraríamos con cualquier persona.

Así que hay una acción requerida de nuestra parte. Debemos seguir las instrucciones dadas en las escrituras mencionadas arriba. Como se indica en el pasaje de Romanos 10, hay dos pasos muy sencillos que debemos tomar para encontrar personalmente al Señor:

  1. Debemos confesar por nuestra boca a Jesús como nuestro Señor, no sólo el Señor de otras personas, sino el Señor de nuestra vida.
  2. Debemos creer en nuestro corazón que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos como evidencia de que Él pagó el precio completo por todos nuestros pecados.

Cuando hagas eso, simplemente cree con una fe de un niño que Dios te escucha porque realmente Él lo hace. Esta es tu invitación para que Él entre en tu corazón y sea el Señor de tu vida. Quien quiera que venga a Él, no lo rechazará  (Juan 6:37). Dios, que es un espíritu, vendrá a tu corazón, que es tu espíritu, y habitará contigo. Cuando Él entra, tu espíritu se vuelve vivo para Dios por primera vez. Cuando naciste del vientre de tu madre, naciste con agua, pero cuando invitaste el espíritu de Dios a venir a vivir en ti, es cuando naciste por el espíritu. Esto es lo que significa nacer de nuevo.

Aquí hay una sencilla oración para ser salvos. Ora esto en voz alta para que tus oídos puedan oírlo y cada diablo en el infierno pueda oírlo también:

Señor Dios, me arrepiento de mis pecados y te pido que me perdones por cada pecado que he cometido. Confieso que Jesucristo es ahora el Señor de mi vida. Creo en mi corazón que tú resucitaste a Jesús de entre los muertos como evidencia de que pagaste el precio completo por todos mis pecados. Te invito a entrar en mi corazón ahora. Te entrego mi corazón y mi vida a seguirte, a vivir para ti y a obedecerte desde este día por el resto de mi vida. Y ahora, he hecho como tu palabra me instruyó a hacer para ser salvo. Así que ahora mismo, por la fé en tu palabra confieso y creo que soy salvo. Por fe ahora sé que estoy salvo y voy al cielo cuando muera. Por fe en tu palabra estoy ahora 100% seguro de ello. ¡Gracias Señor Dios! En el nombre de Jesús oro. Amén.

Los ángeles en el cielo se regocijan cuando una persona viene al Señor. Así que si acabaste de orar esa oración, entonces se regocijan por ti en este momento. ¡Este es un día muy feliz! Ahora que has conocido personalmente al Señor y has nacido de nuevo, aquí hay siete cosas que puedes hacer para crecer más fuerte en tu fe y más cerca al Señor.

  1. Marca esta fecha en tu calendario. Anótalo donde no lo perderás. Esto es lo más importante que harás en esta vida, porque esto cambia tu futuro eterno. ¡Tú querrás recordar tu nuevo cumpleaños!
  2. Aumenta tu fé leyendo los pasajes de las Escrituras enumerados anteriormente una y otra vez. Léelos en voz alta para que tus oídos puedan oír las palabras. Lea despacio y medita sobre el significado de cada frase. Cuanto más escuches la palabra de Dios, más crecerás tu fe.
  3. Obtén una Biblia y empieza a leer el evangelio de Juan porque está lleno de citas directas de Jesús. Esto no es lo mismo que las epístolas de Juan. Es el libro inmediatamente después de Lucas.
  4. Dile a alguien que has conocido al Señor hoy. Tú puedes decirle a alguien en tu casa o llamar a alguien por teléfono. Es importante confesar al Señor ante otras personas para ayudar a establecer su nueva vida con Él. Jesús dijo: “Si me confiesas delante de los hombres, te confesaré delante de mi Padre. Si te avergüenzas de mí delante de los hombres, me avergonzaré de ti delante de mi Padre.
  5. Encuentra una iglesia local. Pídele a Dios que te ayude a encontrar la correcta. Puede buscar iglesias en Google o en la guía telefónica. Puedes llamarlos para hacer preguntas o ir a reunirte con alguien en la iglesia o simplemente presentarte para un servicio de los domingos.
  6. Comienza cada día pasando tiempo con el Señor en la oración.
  7. Obtén música nueva. Escuchar música consagrada que te ayude a entrar en la presencia del Señor. Puede descargar música desde Itunes.com. Recomiendo Chris Tomlin y Misty Edwards en Ingles, Marcos Brunet en Español. La música es maravillosa para escuchar durante tu tiempo de oración.

Felicidades de nuevo y bienvenido a la familia de Dios. Una última petición … si usted oró la oración de salvación hoy, por favor hágamelo saber enviándome una nota en nuestro Formulario de Contacto . ¡Me encantaría saber de ti!

Si todavía no estás 100% seguro, te recomiendo que le pidas a Dios que te ayude a estar seguro. Si le preguntas sinceramente, Él te oirá y te responderá. De hecho, es Él quien te está acercando porque Él quiere que lo conozcas para que puedas estar con Él para siempre. Cualquier pregunta que tengas hazla ahora antes de hacer otra cosa, y pídele en voz alta para que este registrado para escuchar en todo el cielo y el infierno. ¡Entonces prepárate porque Dios va a sacudir tu mundo! Tú vida no volverá a ser la misma de nuevo. Encontrarás la paz, la alegría y el amor más allá de todo lo que este mundo pueda dar. ¡Dios te bendiga mientras continúas en tu jornada!

Si quisieras saber cómo nací de nuevo hace 30 años, puedes apretar este enlace para leer mi testimonio . ¡Espero conocerte un día en el cielo! Hice toda la conversación aquí, pero cuando nos reunamos allá será tu turno para hablar.

James Bailey

Z3news.com

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